Llegó sin hacer mucho ruido y a base de trabajo, con esa carita de niña traviesa y ese cuerpazo natural, Holly Michaels se ha ido convirtiendo en una de las pornstars norteamericanas más queridas. Y es que su actitud desenfadada y sus inexistentes escrúpulos a la hora de meterse lo que convenga recuerdan recuerdan, salvando las abismales diferencias, a la más incipiente Gianna Michaels, una mujer que siempre tiene la situación controlada. Holly es menos voluptuosa y combina ese descaro con cierto aire ingenuo, pero en escenas como su debut en el noble arte de la doble penetración demostró a Criss Strokes y Jules Jordan que estaban ante una futura estrella del porno.

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