En una de las excursiones de los chicos de Cumlouder, se encontrarón con esa preciosa chiquilla de nombre Dafne. Un auténtica vecinita del quinto, una perla, un verdadero diamante en bruto para el porno patrio. En su primera escena la ayudaron a salir de la crisis ganándose unos euros que nunca están de más. Ya entonces parecía que el dinero pasaba a ser algo secundario cuando le ponían una polla delante de la cara y ahora Dafne vuelve a escena para confirmarlo sin rodeos: «Págame hasta el último euro, pero por favor, dame una buena polla».
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